Niebla.

Hoy, entrada especial, os voy a relatar lo que nos pasó el otro día.

---

Comienza a llover, por lo que la excursión se estropea. Primero, cae tímidamente, después el tamaño de las gotas aumenta. ¡Y de qué manera!
Las nubes cargadas de agua, oscurecen el día. Alguna farola se enciende, entendiendo que por fin ha llegado la noche. Comienza a refrescar y un escalofrío me recorre la espalda.

Nos vamos. El limpiaparabrisas del coche trabaja sin descanso. Miro hacia atrás desde la ventanilla y veo el singular edificio, que hasta hace un momento observábamos, acechado por un denso mar de lluvia que oculta montañas.
El sol que, hace un rato se asomaba entre las nubes, perdió la batalla, así que el cielo llora desconsoladamente sobre nosotros. Llora la pérdida sin consuelo.

La carretera sedienta, recibe la lluvia desprendiendo hilos de vapor y el asfalto se va enfriando dejando ir el etéreo calor blanco. Nos vamos acercando hacia el puerto de montaña, cuando una pared de vaho se levanta ante nuestros ojos. Niebla que ciega.


Niebla-



No llueve porque, estamos en el cielo dentro de las nubes. La carretera desaparece, el horizonte desaparece, la tierra desaparece. No hay nada, una nada blanca y fría. Un blanquecino abismo claustrofóbico nos acogió terriblemente.


Despacio, despacio, suave, suave, guiándose por las líneas del suelo. Una curva, descendiendo, no hay arriba ni abajo, no hay derecha ni izquierda, solo blanco aterrador.
Sentada en mi asiento, me atenaza el miedo y enmudezco. Aguanto la respiración, pero los pulmones quieren vida. Debo darles lo que quieren.

Blanco con blanco y blanco, pero un coche aparece de la nada, como si un siniestro mago lo sacase de una lechosa chistera. Una sorpresa, que en segundos desaparece a nuestra espalda, tragada por la pasta sin color. No ha sucedido. ¿Ha sucedido? Lo dudo, porque la niebla engulle luz y sonido.

La agonía se estira y susto me encoje. La carretera no termina y la niebla tampoco. Bajamos, nos movemos pero no lo parece. El coche se desliza pero ¿hacia dónde? Aprieto los dientes. Se me hace largo, quiero salir, quiero mirar más lejos, mirar el horizonte.

Tímidamente, puedo ver los verdes bordes de la carretera. Se van, pero vuelven. Distinguimos y los perdemos. Un si, un tal vez y un puede, que de una forma molesta va regalándonos colores difuminados. Vamos encontrando más vida que nubes a ras de tierra.

Miro fuera y veo con alivio, unas vacas pastando ajenas a mi congoja. Miro delante y veo alargarse el gris de la carretera. Una casa aquí, después ahí y luego allí. La niebla se disuelve como una pesadilla al despertar.

Lo blanco que tapa y agarra la montaña nos deja libres. Nunca los colores me parecieron tan brillantes, nunca los sonidos me parecieron tan vibrantes, nunca los olores me parecieron tan frescos.

Sube la temperatura, no llueve, ni ha llovido por donde pasamos ahora. Nos vamos a casa.
Mi suspiro arrastra lo que quedaba de tensión. Se oye una voz tranquilizadora: -"Ya pasó"

Si. Ya pasó.

---

Sólo en otra ocasión nos hemos visto envueltos en una niebla tan espesa. Allá en una carretera secundaria cerca de Puente la Reina (Navarra).  Un coche amarillo apareció veloz y la estrechez de la carretera, hizo que chocasen nuestros retrovisores. No fue más que un enorme susto, no hubo daños.
Pero desde entonces, la niebla... me pone pone un poco nerviosa, no sabes qué esperar de ella.

¿Y vosotros tenéis alguna historia sobre "fenómenos atmosféricos adversos" a bordo de un coche o similar, que os han marcado?
Besos

suscribete

4 comentarios:

  1. Jope que angustia, me has tenido en tensión como si estuviera leyendo un libro y hasta que no has terminado no he podido respirar con profundidad jajajaja.
    Ay que miedo me da la niebla a mi también, por aquí es raro verla pero cuando hemos viajado y nos hemos topado con ella da un miedo tremendo. Le tengo mucho respeto porque no sabes lo que pasa fuera de la niebla ni sabes lo que tienes delante ni detrás, vamos angustioso total y me quedo corta.
    Oye deberías plantearte escribir algo porque me encanta la forma en que lo haces, espero que repitas alguna entrada con una historia que nos cuentes y con tanto misterio.
    Si ya me embobo leyendo cuando haces una excursión como la entrada anterior, imagínate lo que he disfrutado con esta.
    Que miedo debisteis de pasar sin ver nada delante de vosotros y que el tiempo cambiara con tanta rapidez como si se hubiera terminado el día.
    Espero que disfrutes tu fin de semana en familia y que nos cuentes qué tal te ha ido y nos enseñes alguna foto que siempre tienes para sorprendernos.
    Un besito bien fuerte Silvia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miedo, miedo del gordo pasé aquel día con la niebla, e intenté expresarlo para que pudieseis sentirlo también. Y qué ilusión, lo habéis sentido también!!!
      Desde niña, me ha encantado escribir y últimamente, lo hago cuando algo me llega mucho. Jijijiji, de acuerdo, repetiré entrada con historia, algún día de estos!!!
      Muchísimas gracias por tus palabras, me hacen mucha ilusión. Gracias. Y besazos.

      Eliminar
  2. Estuvo cargado de angustia tu relato, me ha gustado como trasmitiste el sentimiento. Hiciste que al leerlo quisiera saber más y llegar al fondo, lograste captar la atención de manera magistral.
    Excelente post!!!!!
    Feliz fin de semana desde mi Super Nova :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh, Nala muchíiiiisimas gracias, me alegro que hayas estado tan emocionada con mi relato. jijijiji, que ilusión!!!!
      Besos y muchos abrazos

      Eliminar

Gracias por comentar y por tu visita.
¡Vuelve pronto! Besos

Blogging tips