Aventuras y desventuras en la Cueva de las Calaveras.

Hola, soy +Caty Basaak doll de Silvia y hoy os contaré la atropellada visita (y nunca mejor dicho, os aseguro risas) que hicimos durante el verano a la Cueva de las Calaveras en Benidoleig, Alicante. 

Durante las vacaciones familiares por tierras valencianas, hicimos excursiones... Por Oliva, Gandía, Calpe... Y también nos fuimos a ver estas cuevas. Fue, una visita cuanto menos digna de recordarla.

Ahí estoy yo. Y a mi espalda, la cueva... 


Basaak doll en Cueva de las calaveras Alicante


Pero os cuento, os cuento...
Cuando llegamos, serían las cinco de la tarde, o tal vez antes y había muy poca gente. Tanto en el parking, en la cafetería o en la cueva, no había casi nadie. Hacía calor y estaba muy tranquilo. A lo sumo, un par de parejas extranjeras, con sus niños y nosotros.

¿El resto? Estarían tostándose al sol, dándose el último churrusco, antes de que cayese la tarde. Nosotros elegimos siempre la tarde, para culturear por la zona. Y conocer no sólo los arenales, sino también los lugares de interés.

Tras abonar la entrada, un esqueleto metálico de dinosaurio, daba la bienvenida. Un momento de confusión... ¿Pero no habíamos quedado que el hombre no había coincidido con los dinosaurios, como se habló cuando fueron a Atapuerca? Pues para nuestra alegría (y si hubiese habido humanos, más para ellos) no. 

Se supone que el impacto de un meteorito hace (más o menos) 66.000.000 produjo la extinción de los dinosaurios y el primer humano (homo antecessor) al parecer vivió hace 900.000 años. Queda claro, no convivieron.

Eso sí,  el dinosaurio en la entrada de la cueva, como decoración daba mucho de sí. Porque quedaba así de siniestro y amenazador... Tanto, que seguro que Silvia no era ni la primera, ni la última persona que le hacía una foto.


Cueva de las calaveras Alicante


Un panel informativo, con la situación geográfica de la cueva. Así como un corte longitudinal.

Por favor (y esto es importante) fijaros en la forma de la cueva... Llega a un punto, en la que hay una caída y hay agua en el fondo de la cueva...

Repito. fijaros en eso. Y retenedlo en la memoria. Luego, necesitaremos este dato.


Cueva de las calaveras Alicante


En el interior de esta cueva, se encontraron restos paleolíticos, así como de diversos restos animales que en la antigüedad, de hienas, rinocerontes, hipopótamos, caballos.. Pero durante una expedición en el  s. XVII, se encontraron los restos óseos de 12 personas. 

Cuenta la leyenda, que los restos humanos que se encontraron, eran el rey Moro Ahlí-Moho y sus 150 esposas, que huían del Cid, con todas sus riquezas. Pero nada más lejos de la verdad. Si que eran musulmanes, pero no huían del Cid. Lo que querían era utilizar las corrientes de agua, para el riego de sus huertos. Pero algunos perecieron en el intento.

La entrada de la cueva tiene una altura espectacular, que va estrechando, pero puede llegar a tener cúpulas de más de 50 m.

Fuimos paseando, tranquilamente. Se escucha música clásica y es un lugar accesible. La temperatura, francamente más agradable que en el exterior (unos 18º todo el año), que era agosto-agosto.



cueva de las calaveras Alicante


De vez en cuando, unos restos con unos paneles informativos plastificados. Como en el caso de la siguiente foto... Son restos prehistóricos.


cueva de las calaveras


La visita estaba siendo agradable. Un par de parejas extranjeras con sus nenes en las sillas, unos jóvenes... Ideal para disfrutar del entorno y la gama cromática.


cueva de las calaveras


En un contenedor azul, los distintos cráneos desde la antigüedad hasta la actual. Muchos más restos debajo del contenedor. 


cueva de las calaveras


Estalactitas y estalagmitas por doquier. También la humedad, dejaba los bonitos colores en las paredes de piedras formadas en el Cretácico inferior.


cueva de las calaveras


Impresiona la altura en algunos lugares y que en los recovecos más insospechados puedan vivir pequeñas plantas o musgo. 


cueva de las calaveras


Una recreación de los humanos que pudieron usar la cueva como cobijo. Daban un poco de cosita, porque no estaban lo que se dice en buenas condiciones, pero bueno.


cueva de las calaveras


Continuábamos nuestro paseo por el interior de la cueva, admirándonos. ¡Qué bonita puede ser la fuerza de la naturaleza! ¡Qué formas más elegantes puede llegar a hacer!  Y estábamos ya, en la Sala de la Campana.


cueva de las calaveras


Llamada así, Sala de la Campana, por la estalactita central y la forma redondeada de las paredes. ¡Como si estuviésemos dentro de una campana, con su enorme badajo!

Más que una estalactita, parecía un pilar (estalactita y estalagmita unidas) rota. ¡Imaginaos cuanto tiempo ha tardado en formarse, si para que crezcan 2´5 cm tiene que pasar 4000 o 5000 años


cueva de las calaveras


La siguiente sala era la llamada Clot Blau. Antiguamente allí había un pequeño estanque con aguas azules. Este estanque medía unos 12 metros de longitud y 3´5 metros de profundidad, que fue desecado y ensanchado.¡Una pena, porque seguro que era bien bonito! Pero...

De vez en cuando pequeños fósiles señalizados en las paredes. ¡Ahí es cuando te das cuenta, que hubo un tiempo, en que la tierra era totalmente distinta y estaba sumergida!

Estábamos alcanzando el final de la cueva. Cuando la paz del lugar comenzó a perderse. Voces, muchas voces. Gente hablando súper fuerte (en español) y el ruido se aproximaba...


cueva de las calaveras


Estábamos disfrutando del final de la cueva. ¿Os acordáis que os dije al principio, que os fijáseis en la forma de la cueva?
Pues bien, la cueva tiene 440m de los que casi 300m son visitables. A partir de las verjas, está la parte de la cueva que no es pública, salvo con permiso. 

Se supone que se debía oír el rumor del agua allá abajo. Pues no. Imposible. Un nutrido grupo de gente hablando entre si, estaban dispuestos a visitar la cueva hasta el final. Y llegó la marabunta.

Un montón de señores y señoras de cierta edad (...) pretendían continuar la visita más allá de la verja. Comenzaron a meterse dentro del pequeño cubículo con las verjas. ¡¡¡A espachurrarnos contra la verja!!! Sobre todo a Silvia, que estaba intentando ver más allá, con una foto.

Los viejillos, se gritaban unos a otros: "¡Pero tira p´alante! ¡Qué hay que salir!" 
¡¡¡¡¡Pero cómo que salir, salvajes!!!!!!! ¡¡¡¡¡Si la cueva se acaba aquí!!!!!!! Pensaba Silvia, presa del pánico y del espachurramiento.

No sé ni cómo, ella se descolgó la mochila donde me llevaba a mí..... ¡¡¡¡Casi acabo plana!!!!
El Maridín, aferrándose al brazo del niño (para mantelerlo cerca), les iba medio gritando que la cueva se acababa allí y que dejasen salir. Nada. Como miuras hacia un trapo rojo. Horrible y vergonzoso. Una pena terminar la visita así, a contracorriente humana.

Saliendo ya, haciendo el camino inverso, ¡algunos nos adelantaron! ¿Pero qué han visto? ¿Han leído algún panel? ¿Se han enterado de algo? ¿Hay un concurso de "a ver quién sale antes de esto" y no nos hemos enterado?

Pero ¿Y porqué corren? y luego se detienen en el medio para hacerse una foto, la que con el flashazo no se va a ver nada más que una señora en un fondo oscuro? Aaaaarrrrrrrg, estábamos deseando salir y respirar libres.


cueva de las calaveras


Volvíamos a estar en la entrada. Aún no habían salido todos de dentro de la cueva, por lo que Silvia aprovechó rápidamente y mientras el Maridín y el Peque se sentaban a esperarnos.

Subió las escaleras que llevaban a lo que era originariamente la entrada natural de la cueva. A un pequeño balcón rodeado de hiedras, desde el cual se tenía buena perspectiva.


cueva de las calaveras


En un recodo de las escaleras, dejando sitio y sin molestar, me sacó a mí, para mirarme y para sacarme unas fotos. Bah, algo más gordo que un montón de abueletes, para impedir que yo salga mona moníiiiiisima.

Mientras me ponía en postura modelo, un señor le preguntó a Silvia...
-"¿Qué hay arriba?"
-" Nada, es la entrada natural de la cuev..."- El señor ya estaba arriba. Segundos después...
-" ¡No hay nada!"- Comentó el señor a modo de información, mientras pasaba al lado de Silvia. Ah, mira qué notición. Nos acabamos de enterar, graaaaacias.... 

Ehhhhh, ¿¿¿habéis visto qué mona voy??? Conjunto de falda y camiseta halter, hecho con lazo y por encima tira de encaje (que sin duda reconoceréis), hecho por Silvia, para llevar a las vacaciones. ¡¡Qué mona voyyyyy!!!






basaak doll


Pero igual, pensáis que las desventuras acabaron allí. Pues de ninguna manera. Después de un par de fotos conmigo, nos fuimos a la cafetería que estaba al lado de la cueva.

Lugareños jugando a las cartas. Pedimos unos cafés, mientras el Peque merendaba. Cuando la abuelada, entró a tropel al bar-tienda souvenirs. ¿A comprar? ¿A tomar algo? ¿A pedir información? Noooooooo. A.... A.... Ejem, ejem. A cagar, ordenada y sonoramente.

¿Que porqué lo sabemos? Pues bien, cuando el Maridín, estaba esperando para abonar los cafés, un señor dejó escapar un "viento", que al parecer por el sonido, debió ser un huracán fétido. Malo es guardárselo, pero regalarlo así, a la concurrencia... Pues elegante no es.

Y es que debía ser la hora, del fin del estreñimiento, la hora en que cierto yogurt hace efecto, madreeeeeee. Todos en la cola esperando su turno. Y dejaron el baño siniestrado y atascado. Hubo que esperar a que el personal del establecimiento recompusiese la escabechina. Ya sabemos porqué corrían tanto hacia la salida. Jajajaja. En fin.

Tomando el cafelito, les vimos subirse a un autobús y marcharse rápidamente. La tranquilidad volvió.
Fue entonces, cuando Silvia compró un chisme de esos, de los que "predice" el tiempo cambiando de color. Con forma de furgoneta hippy y de un brillante color azul (hacía un día esplendido)

Predecir no predice. Pero lo hemos visto cambiar a rosa, cuando ya está lloviendo. Tuvimos una época en el que mirábamos para reírnos.


basaak doll


Y estas fueron nuestras aventuras y desventuras, en la cueva de las Calaveras, dignas de ser relatadas. Al final, cuando volvíamos hacia el hotel, nos reímos muchísimo recordando todos los detalles de la accidentada y atropellada visita.

Porque, fueron unas vacaciones, cuanto menos extrañas. No sólo por lo de la cueva. Sino por la lucha del metro cuadrado en primerísima linea de playa, que todas mañanas presenciábamos. ¡Qué estrés, madre!!!!

No llegamos a entender, porqué corrían sombrilla en lo alto, dispuestos a clavarla allí donde el agua del mar salpicaba. Y luego se iban, imaginamos que a desayunar o almorzar o vete tú a saber a qué! Sin importarles lo más mínimo, si te habían pisado o no.

Llegamos a ver sombrillas, con toallas dibujadas en la arena delimitando y reservando el espacio, sin sus dueños cerca. Lamentable.

Una pena, porque la playa de Gandia es grande y está muy bien equipada. Tiene los mejores wc de playa que jamás haya visto. Pero lo estropeaba la gente, con esa ansia veraniega, que hasta salió por la televisión. ¿Qué nos pasa?

Espero que os hayan gustado y entretenido, nuestras anécdotas veraniegas.  Nos alegraríamos.
Besitos

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6 comentarios:

  1. Juas juas juas!!! Ya te imagino espachurrada por los abueletes contra la pared... XD

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    1. Siiiiii, cual pegatina estuvimos los chicos, Caty y yo, espachurradíiiiisimos. Claustrofobia total!!!!
      Besitos

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  2. Jajajaja...menuda aventura...Un lugar fascinante ;)
    Besitos

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    1. No tuvo desperdicio la visita!!!!!
      Gracias Isabel!!!
      besitos

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  3. No, se me ha borrado lo que te había escrito.La cueva es chula, a ni me gustan mucho, pero los "nosaberestar" sobran en todas partes.. Uffff, no puedo con eso :(

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    1. Ayyyyy, ni yo. Da una pena... Se puede hablar más bajo, leer los carteles y pasear sin molestar... Pero sobretodo venir con los deberes hechos del hotel (sabes a que me refiero) jajajaja
      Besitos

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