Molino del Infierno, Elizondo y vuelta a casa. Diciendo adiós al Baztán.

Cuando programamos el puente de mayo, en el Baztán, fue por casualidad. Y son esas casualidades, las que han hecho que quede para siempre en un hueco en mi corazón. En el post de hoy encontraréis, lo que más me gustó de la visita a aquel valle.


En la edición anterior, lo dejamos cuando volvíamos de Urdax después de visitar las cuevas, pasando por el puerto de Otsondo. Dejamos atrás los Bunkers, cuando vimos un cartel "Molino del Infierno - Infernuko errota" y recordé que lo había visto en alguno de los folletos de información turística.

-"¿Tenemos tiempo"- Pregunté al Maridín. Recordad, que la últimas fotos antes de coger el coche, en Urdax (según el campanario) eran las 6:10.
-"Supongo que sí"- Eran casi las 6:30. Así que, para allí nos fuimos.

Cogimos una carretera local (NA-4453). Las vistas eran magníficas, perfectas diría yo. Menuda maravilla, mil tonos de verde y de vez en cuando unas pinceladas beiges en forma de ovejas.

Cuando se me estaban haciendo largos los 11 km de carretera muy muy local, ya estábamos pensando si el nombre del Molino venía a que estaba allá lejos, en el infierno. Por fin, llegamos al aparcamiento del restaurante Etxebertzeko borda.

Fue bajar, localizar el sendero y enamorarme...


molino del Infierno - Baztán - Navarra

Y es que desde el mismo momento que iniciamos el sendero, fue increíble. 

El día había comenzado con algo de lluvia y tristón, pero a lo largo de la jornada, un tímido sol, que se asomaba entre las laderas, había ganado la batalla.

Y vimos más verdes de los que podemos distinguir, y también olores característicos a animal de granja ;p
Con la compañía de la Regata del Infierno, siempre cantarina, comenzamos a adentrarnos en el bosque.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Pasamos por encima de pequeños riachuelos que van al Infierno. Sentimos y vimos la humedad del entorno. El sonido de los pájaros y las hojas movidas por el viento.

Subimos y bajamos. Andamos y andamos por un estrecho caminito. A veces, ni el sol era capaz de llegar al suelo. En otros lugares, los árboles, le dejaba asomarse, un poco.

Estábamos solos y muy acompañados. Era tan especial, que nos sentíamos observados. En el otra orilla, arriba, se oyó a algún animal correr a esconderse. Caminábamos en silencio. Casi con respeto.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Llevábamos un rato de caminata, no sabíamos a cuanto estaba el molino, empezamos a preocuparnos, porque no era cuestión de quedarse sin luz, para la vuelta.

De repente, nos cruzamos con una pareja, que tan rápidamente como aparecieron, los perdimos de vista. Podíamos haberles preguntado, nos dijimos, pero de repente un rudimentario cartel, escrito en euskera, nos animaba a continuar... No está lejos - Decía.

Y seguimos subiendo y bajando. Esquivando piedras, raíces y alguna vez también agua. Íbamos escuchando la Naturaleza, atentamente.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Un tejado asomó, allí abajo. La emoción nos embargaba, llevábamos unos 20 minutos andando, y lo habíamos encontrado al fin. 

El ruido de la cascada era ensordecedor, casi tanto como el galopar de mi corazón. ¡Qué bonito!


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Este molino data de la época de las guerras carlistas y ayudó a subsistir a muchos combatientes que andaban en las montañas, porque allí conseguían harina.

Después la gente del Baztán, llevaban allí su grano para moler. Pero de verdad que no me imagino, a nadie con una burra cargada de grano, camino del molino, por el sendero estrecho.

Con el pasar del tiempo, se dejó de moler y estuvo a punto de la ruina. Hasta que fue comprado y restaurado por el dueño del restaurante Etxebertzeko borda. Sí, el mismo restaurante donde habíamos aparcado el coche.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Bajamos para verlo por delante. Para ver la cascada y la imagen, que había visto en el folleto.
Nunca podré describiros lo bonito y lo emocionante que era. Nunca una foto o dibujo le hará justicia.

No oía más, que el sonido el agua caer desde lo alto. No veía más, que los colores brillantes del verde, junto a los marrones del molino. Todo casaba y estaba en su sitio. Era como si el molino debía y tenía que estar ahí, como si de siempre ese hubiese sido su lugar, junto a las piedras, junto a los árboles, junto al bosque. Encajonado y sobre la Regata del Infierno.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Estaréis conmigo, que es muy muy bonito


molino del Infierno - Baztán - Navarra


El agua saltando, hacía que allí uno sintiese frío y humedad, pero la imagen te atrapaba tanto como, para sentir más que frío. Mil sensaciones.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Llaves que cierran compuertas y una pasarela desde donde me acerqué para hacer las fotos. La corriente era tan fuerte que veía al Maridín decirme algo, pero ni le oía.

Al parecer, el molino está abierto para visita. Ni lo comprobamos. Estaba oscureciendo y no podíamos quedarnos sin luz para la vuelta. Eso, era lo que él me estaba diciendo.

Con mucha pena, un último vistazo. Y comenzamos a deshacer el camino.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


A pesar que era el mismo sendero, me pareció distinto. Más mágico, más poderoso, más generoso en verdes y en vida.

La sensación de que, en ese momento, no había más ser humano que nosotros a unos kms a la redonda, mezclaba sentimientos. Entre miedo, respeto y nervios. No hay animales peligrosos, pero el saberse solo, con más compañía que el que me acompaña siempre, no sólo en este sendero, sino en aquel camino que elegimos hace ya casi 20 años, da solemnidad a instante. El y yo. Tú y yo. Juntos. Aquí y allí. 


molino del Infierno - Baztán - Navarra


En el camino, el sol bajo, se dejaba ver, entre las ramas. No me he sentido mejor en mi vida y no quería olvidarme de aquello que me conmovía. Por lo que como una hormiguita, fui marcando el camino con fotografías, que me hagan recordar.


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Y no me extraña, que en estas tierras, la magia y las leyendas estén vivas. No esperaba ver, que el encantamiento estuviese tan a ras de suelo. En los árboles, en el agua que corría alegre, en las raíces de un árbol.

Y la brisa, moviendo las ramas daba voz a la Naturaleza. ¿Qué estaría diciendo? ¿Qué intentaría decir? 
"¡Quiéreme!". Con todo el alma. "¡Cuídame!". Siempre. "¡Vive!". A tu lado.

¿La oyes? ¿La escuchas?


molino del Infierno - Baztán - Navarra


Llegamos al restaurante y a nuestro coche, en el mismo momento, que una señora y una chica cerraban. Detrás de su coche, volvimos.

Ellas en una dirección, nosotros volvimos por donde habíamos venido, porque no sabíamos seguro si aquel camino que ellas tomaron, era mejor o peor, para llegar a Elizondo. Así que por si acaso, volvimos por el conocido.

Desde el coche en marcha, comencé a guardar instantes del bosque, el tapiz verde y del cielo medio encapotado.


valle del Baztán - Navarra


Uno tiene unos cuantos recuerdos guardados en el corazón. Son esos momentos, que por una causa o por otra, te han hecho inmensamente feliz. De esos, en los que eres libre, ligero y el pecho está lleno de aire suave y cálido.

Así me sentía yo, mientras el paisaje, corría fugaz desde la ventanilla del coche. Soy de lágrima y risa, fácil. Y no me da vergüenza reconocer, que me emociono al cantar, si una canción me toca el alma; o si una noticia es triste.

Pero también lloro de felicidad. Y esa tarde, lloré, mientras veía los verde prados salpicados de ovejas.


valle del Baztán - Navarra


¿Puede descansar el alma, mientras admira una panorámica? Yo creo que sí. 
¿Os acordáis como en el anterior post, abracé una sequoia, para sentir la Naturaleza? Pues yo abracé un molino, un sendero, un bosque, un riachuelo, el verde del prado, del cielo. Pero sobre todo, me abracé a mí.

Y mira tú, que estoy acostumbrada a verdes prados y montaña, Vizcaya es así también. Pero fue distinto.
Volvimos al hotel, a prepararnos para bajar a Elizondo a cenar. 


valle del Baztán - Navarra


Estuvimos mirando donde cenar, hasta que elegimos una tasca que tenía platos combinados. Estuvimos esperando a que nos prepararan la mesa. Yo la verdad, es que no me fijé cómo era el local, así que cuando nos dijo que ya podíamos pasar al comedor, yo vi una puerta y allí que fui.

Para alegría y alborozo de los parroquianos, estaba metiéndome en el water. ¡La puerta de detrás de la barra, era el comedor, no aquella!
Menudo cachondeo se trajeron aquellos señores, no se cortaron un pelo con los comentarios jocosos. Yo creo que fui lo más emocionante de su jornada. Roja como un pimiento me deslicé hasta la puerta correcta, maldiciendo mis despistes.

Luego ya de pedir, fui al baño. Allí seguían. Tenían pinta de frecuentar el sitio, porque bromeaban con la camarera, con mucha confianza. Me vieron llegar y acercarme a la puerta de los baños. "¡Ahora si, eh! ¡Jojojojojo!". A mí salida, me estaban esperando, con más. Dejé pasar a la camarera y a la vez comenté por lo bajini: "¡Serán cabrones!". 

Ella me miró y me dijo: "¡No lo sabes tú bien!". Si lo sabía, me hacía una idea. Estuvimos riéndonos de lo cómico y absurdo que había sido todo. Al salir ya no estaban. ¡Menos mal! jajajajajaja.

---

Día 3 de mayo.
Antes de volver a casa, teníamos pensado dar una vuelta por Elizondo, de día. Porque cuando llegamos, era tarde y no pude hacer muchas más fotos que las que visteis en el primer post, anochecía.
Y durante los otros días, llegábamos tarde de las excursiones.
Así que después de desayunar. Nos recorrimos el pueblo de arriba a abajo para sacarle fotos.

No sé si recordáis que os dije, que me habían comentado que había una novelista que había escrito una trilogía, cuya trama transcurre en el Baztán. La trilogía del Baztán por Dolores Redondo Meira.

Pues bien, en aquel momento yo no tenía ni idea de aquellos libros. Ni idea. Por lo que recorrimos Elizondo ignorantes de que aquí o allá, eran los escenarios de las novelas.
Ahora sí que lo sé, porque me estoy leyendo los libros y soy capaz de visualizar casi todos los lugares.

Y este es el caso de la siguiente foto, la hice porque me llamó la atención la entrada, sin saber que era la casa de la Tía Engrasi


Casa de tía Engrasi - Txarrenea - nº 38 de Braulio Iriarte - Elizondo - Navarra


Es el número 38 de la calle Braulio Iriarte, casa Txarrenea donde los detalles decorativos me llamaron la atención.


Casa de tía Engrasi - Txarrenea - nº 38 de Braulio Iriarte - Elizondo - Navarra


Muy cerca, está la casa más antigua de Elizondo - Puriosenea, que ahora mismo ocupa el museo etnográfico y el punto de información turística.


Puriosenea - museo etnográfico - Elizondo - Navarra


Y senté a Caty, sobre el puente Muniartea, lugar por donde pasaba la protagonista, Amaia Salazar. Desde allí hay una vista magnífica del río Baztán y del barrio de Txokoto.


Caty en Muniartea - Elizondo - Navarra


Detalle del río. A la derecha, en primer término y de color rojizo, la biblioteca.


Elizondo


Casas de la calle Braulio Iriarte, cercanas al puente.


Casas de la calle Braulio Iriarte - Elizondo


Ya os enseñé en el primer post, el molino Zañenea, que en la actualidad es una vivienda. Pues bien, en las novelas, es donde está ubicado el obrador familiar.


Molino Zañenea - Elizondo


Fuimos a la calle Jaime Urrutia. A la izquierda las Arcadas o Arkupeak.


Arcadas de la calle Jaime Urrutia - Elizondo


Desde la misma calle, un lateral de la Iglesia de Santiago.


Iglesia Santiago - Elizondo - Navarra


El ayuntamiento, en la plaza Fueros.


Ayuntamiento de Elizondo Navarra


Muchas de estas casas tan señoriales, fueron construidas por indianos regresados a casa. Es el caso de la sede de un banco.


casa de indiano sede de banco en Elizondo


Todas las casas tienen la fachada blanca y la piedra rojiza, así como los aleros de los tejados son grandes, para guarecer de las lluvias. Y esta casa en concreto, tiene una decoración forjada, muy llamativa.


casa de indiano sede de banco en Elizondo


Por detrás de la casa Arizkunenea y pasando la Plaza de la Coral, la fuente de las Lamiak de Xabier Santxotena y el arco, puedes ver instantáneas como esta, de la plaza de los Fueros...


Plaza de los fueros Elizondo - Navarra


Y otra perspectiva de Elizondo. 
Con la voluta de la verja del puente, quise enmarcar alguna de las casas del reflejo en el río.


Elizondo  - Navarra - Valle del Baztán


Los domingos a la mañana en todos los sitios son iguales. Mucha calma y tranquilidad.


Elizondo  - Navarra - Valle del Baztán


Volvimos a la Iglesia de Santiago. De día. Intenté hacer la misma foto, que hice a la llegada. En aquella era de noche y los focos iluminaban el templo. Aquel día nublado de mayo, la iglesia se presentaba igual de imponente.

Construida entre 1916 y 1925 y sustituye a la iglesia del s. XVI que estaba en la plaza de los Fueros, pero que durante las gravísimas inundaciones de 1913, quedó muy dañada. Así que se decidió reedificarla en el lugar actual. 


Iglesia de Santiago - Elizondo  - Navarra - Valle del Baztán


Cuando nos acercamos al coche, entramos por casualidad en una pastelería cercana, que ofrecía desayunos. Queríamos comprar el pan, cuando vimos que vendían el famoso "Urrakin egiña" un trozo de chocolate con almendras enteras. Habíamos entrado en la pastelería y confitería Malkorra, famosa por su chocolate.

Y os puedo decir, que está delicioso. También os puedo contar AHORA, que allí mismo venden los famosos pastelitos Txantxingorris, que aparecen en la primera novela de la Trilogía del Baztán.
Como pienso volver al Baztán, contad con que compraré y probaré los txantxingorris. ;)

Hasta aquí, nuestros días del puente de mayo de 2015 por tierras del Baztán. Donde cada rincón es maravillosamente mágico. Y donde pienso volver, porque atrapó mi corazón.

Espero que os haya gustado, tanto como a mí. Y si algún día podéis, no dudéis visitarlo.
Besos
suscríbete por email a silmariñecas

6 comentarios:

  1. Son preciosos los paisajes.. Me encanta la manera que tienes de relatar lo que viste, oiste y sentiste porque nos lo transmites como si nosotros estuviesemos ahi con vosotros y lo viviesemos a par vuestra. Me alegro que hayais podido disfrutar de ese puente pues os ha merecido mucho la pena y esas vivencias, como bien dices, las tendras siempre en tu mente y en tu corazon. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es precioso todo. Tan bonito y tan verde!! me alegro mucho que te guste cómo lo cuento. Hace mucha ilusión, poder transmitir todo lo que allí vivimos.
      Gracias Por acompañarme en estas excursiones.
      Besitos

      Eliminar
  2. ¡¡Tus paseos son una aventura constante!! gracias por permitir que te acompañemos.
    Besitos

    ResponderEliminar
  3. Que bonito Silvia, sinceramente ver tus fotos y leer tus palabras da paz y tranquilidad, me encanta, el Molino Del Infierno es una belleza, creo que deberías cambiar el Escarlata por un Molino Del Infierno, Kisu Kokoro!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayyyyyy, es que aquel verde tan brillante, la quietud, lo bonito que era todo... Fue una gozada de verdad.
      Jajajaja, dejaré el "lo pensaré mañana" por el "ommmmmm" del molino... Está bien, jajajajaja. Besos, kisu kokoro

      Eliminar

Gracias por comentar y por tu visita.
¡Vuelve pronto! Besos

Blogging tips